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El Aprismo a la Nación 5 Marzo 1992
EL APRISMO Y EL NUEVO ORDEN MUNDIAL













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Cuando fue creada la doctrina aprista por Haya de la Torre, comenzaba la lucha irreconciliable de dos sistemas sociales que antagonizaron el mundo: el capitalismo y el comunismo. Los dos se declaraban perfectos y pretendian extenderse hegemonicamente a todo el planeta. Entonces, el aprismo propuso, a partir de la realidad latinoamericana, una concepción propia; un sistema que conciliara la justicia con la libertad; una democracia social que afirmara la libertad de los individuos y de los grupos, sin abandonar a la sociedad ni a los pobres al libre mercado irrestricto.

Sesenta años después, se ha producido un dramático cambio. Con el derrumbe del modelo soviético desaparece la propuesta del Estado totalitario, planificador de toda la vida social, y con él se extingue también la tesis del partido único y el colectivismo estatista.

Pero ahora, el otro polo ideológico, ya sin contrapeso, aparece amenazante y hegemónico. Se proclama entonces el libre mercado, sin restricciones, como único motor de la sociedad y se rechaza cualquier forma de regulación o contrato social. Frente a ello, el aprismo alerta que con el derrurmbe del comunismo se está produciendo una ilusión fanática en el mundo.

Pero, así como el comunismo, o capitalismo de Estado, no ha sido una solución válida para una sociedad mejor, tampoco lo ha sido el capitalisrno liberal a ultranza, o capitalismo salvaje. Su dinámica en el mundo explica mucho la situacion marginal y de pobreza en nuestros paises. Y aún en el interior de las socicdades ricas donde su aplicación ha aumentado la pobreza y la injusticia, no ha podido dar solución a importantes problemas de competitividad y eficiencia económica.

Además, el neoliberalismo que se quiere imponer en los paises pobrcs, no se aplica completamente en los paises más ricos. En Estados Unidos y Europa, el subsidio a la agricultura y a la industria es considerable, la protección frente a las importaciones es sutil, y el déficit presupuestal es crónico.

Sólo a los paises pobres y endeudados se les exige abandonar todo tipo de fomento y protección a la agricuitura y a la industria, y se les obliga a realizar ajustes insoportables para generar superávit fiscal y acumular divisas para pagar la deuda. Pero para que estas exigencias se cumplan, el modelo requiere cada vez más, gobiernos autoritarios, estados policiales, que no aceptan el diálogo democrático ni la concertación, ni tampoco a las instituciones que las expresan, como el Parlamento y las organizaciones populares. La fórmula neoliberal agudiza el conflicto social y lo hace violento.

El aprismo en su linea doctrinaria rechaza uno y otro dogmatismo, ratificando que el Estado debe ser un instrumento defensor de los intereses nacionales y expresión representativa de las clases productoras. Acepta, al mismo tiempo, que en las actuales circunstancias de la economía mundial, se requiere integrar la dinámica del mercado, garantizando el desarrollo nacional y no permitiendo la marginación de las mayorias.

Por eso, rechaza la aplicación fanática del neoliberalismo que ahora se hace en el Perú, con un modelo por el cual no votó la mayoría de los peruanos, y para cuya aplicación no puede usarse como pretexto la situación anterior porque el modelo neoliberal ha traido sus propios y más graves probiemas.

El aprismo advierte que, de continuar por este camino de exageración, el retroceso económico y social del Perú será irreparable, con resultados hasta ahora desconocidos de desocupación, de reducción del consumo social y de generalización de la miseria y de la violencia. Por eso, el APRA, en defensa del Perú, demanda una rectificación democrática por parte del Gobierno.
















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